Re: Incógnita

Queridos todos:
muchas gracias por haber participado en las encuestas.
Aquí os envío los resultados.
Un abrazo muy fuerte,
Jorge

Llamemos "escenario" a cualquier secuencia de acciones. En distintas culturas ciertos escenarios se perciben como más "normales", dada su alta frecuencia. Estos escenarios los llamaremos centrales o prototípicos, a diferencia de los menos frecuentes, que llamaremos periféricos. La prototipicidad de un escenario es un rasgo estadístico, es decir, se manifiesta si tratamos con un número representativo de personas.
La importancia de los escenarios radica en dos pilares: 1) su capacidad de prever, y hasta cierto punto, construir el futuro mediante anticipaciones, y 2) su capacidad de valorar situaciones como normales (y, por tanto, buenas) o anormales (y, por tanto, malas). Así, por ejemplo, si al ponernos un jersey, subir una escalera, llevar una cuchara a la boca no experimentamos desasosiego ni sentimos miedo de que el jersey se convierta en una serpiente o la escalera se precipite al abismo bajo nuestros pies, es sólo porque esos escenarios son tan poco frecuentes que nuestra mente escoge ya el único que se repite en la realidad incluso antes de que pisemos la escalera o cojamos el jersey. La segunda propiedad de los escenarios se manifiesta, por ejemplo, a la hora de hacer un regalo: lo más frecuente (y, por tanto, lo mejor) será que te lo agradezcan exteriorizando mucho su alegría ("hombre, muchísimas gracias, pero es que no hacía falta"), por eso el no hacerlo se percibiría como una aberración.
Es evidente que hay escenarios más universales, o sea, vigentes para muchas culturas, y también existen aquellos que son propios para cada cultura en concreto. Los segundos se han estudiado bastante a lo largo de los últimos veinte años, primero como "rituales" o "fórmulas de cortesía", luego ya (a partir de los estudios de A. Wierzhbicka) como "escenarios culturales". Sin embargo, se siguen percibiendo como algo puntual y más bien extraordinario, mientras que en realidad son culturalmente dependientes una gran parte de los escenarios cotidianos.
Conceptos tan universales como "la familia", "el novio", "dasayunar", "pasear" y otros muchos más evocan en hablantes de distintas culturas escenarios y esquemas totalmente distintos. Así, para los rusos la familia nunca está constituida por más de 6 personas: prototípicamente son su pareja y sus hijos y – cuando no están casados – sus padres y sus abuelos. Sus primos y, con el tiempo, hasta sus hermanos forman otras unidades familiares, que pueden estar en contacto, pero nunca se percibirán como algo suyo, propio. "Pasear", por ejemplo, evoca el siguiente escenario, que no existe en la cultura española: se trata de caminar durante horas sin rumbo fijo por la ciudad natal, prototípicamente con amigos y una lata de cerveza en las manos (pasatiempo preferido de los jóvenes rusos).
¿Cuál sería la manera más adecuada de estudiar los escenarios? Nosotros proponemos un estudio de corte psicolingüístico, en el que a los experimentantes se les propone un estímulo al que tienen que responder construyendo o completando una frase.
En este último estudio nos interesaba básicamente el concepto "obida", no existente en español (se podría traducir como "enfado-tristeza-decepción").
En la primera parte a tres grupos de 25 rusos (de 8 a 10 años; de 10 a 15 años; mayores de 15 años) se les pedía que completaran cuatro frases: una, "se enfadó porque...", y tres "fillers", que eran "se puso malo porque...", "abrió la ventana cuando..."  y otra, que variaba en distintos grupos. Nos interesaba, antes que nada, que formularan un escenario prototípico para la palabra "obida". Sin embargo, hemos obtenido unos resultados inesperados.
 
  1. La consecuencia más curiosa es que los escenarios relacionados con – ciertos-  estados de ánimo no se consolidan hasta la pubertad. Entre los niños encuestados había una enorme variedad de respuestas, básicamente relacionadas con cierta AGRESIÓN (verbal y no verbal). En el tercer grupo no ha habido NINGUNA respuesta relacionada con agresión: para los mayores, "obida" es siempre falta de atención personal (p.ej. no venir a tu cumpleaños). En el segundo grupo ha habido respuestas de los dos tipos.
  2. Otro resultado está relacionado con uno de los fillers – "Se puso malo porque...". Más del 85% de los encuestados de los tres grupos han contestado "porque iba sin gorro". Esto demuestra que el par "ir sin gorro – ponerse malo" forma un escenario prototípico para la cultura rusa. Pero no es un escenario puramente lingüístico: resulta que determina también el comportamiento extralingüístico de los rusos, que a los niños les ponen gorro hasta en el mes de junio (cuando hace más de 20 grados de calor) para que no se pongan enfermos.
  3. Pese a lo que esperábamos no hemos obtenido UNA respuesta prototípica para la situación "obida". Es posible que se deba al hecho de que en la cultura rusa es un estado anímico tan básico y generalizado que, sencillamente, forma parte de muchísimos escenarios. Por eso como estímulos para la segunda parte del test hemos escogido las respuestas que se han repetido en la primera.
 
La segunda parte presentaba los siguientes estímulos:
1. Cuando la llamó imbécil, ella...
2. Hacía calor en la habitación, y yo...
3. Cuando vio el desorden que habíamos organizado...
4. Cuando la golpeó, ella...
5. Iba sin gorro, y....
6. Cuando se dio cuenta de que lo habían engañado de esta manera...
7. Cuando vio qué habían hecho con su libro favorito...
8. Cuando nadie se presentó en la fiesta que él había organizado...
 
Los estímulos estaban divididos en tres grupos de forma aleatoria, y en cada grupo había dos o tres fillers más. Esta encuesta se repartió entre 40 españoles, 10 alemanes, 5 japoneses, unos 50 rusos (la mitad, entre 10 y 15 años, otra mitad, mayores de 15 años) y 5 rusos mayores de edad que han contestado al cuestionario en español. Desgraciadamente, en el grupo español sobran respuestas del grupo A (24 en total) y faltan respuestas de los grupos B y C (11 y 5 respuestas), con lo cual, el cuadro resulta incompleto. Sin embargo, sí podemos sacar ciertas conclusiones:
  1. Para los españoles el estado anímico universal que corresponde a TODAS las situaciones nombradas (menos la 2ª y la 5ª, claro) es el enfado. El porcentaje de respuestas "se enfadó" oscila entre el 20% hasta el 40%.
    En cambio, para los rusos "obida" sólo corresponde a las situaciones 1, 6 y 8. La agresión abierta, o sea, la 4ª, nunca produce estas respuestas (curiosamente, incluso en el caso de los niños, que sí construyeron esta situación como ejemplo de "obida"). La séptima da como respuesta más frecuente la indignación, que aparece en un 66% de las respuestas. Este porcentaje es realmente alto, lo que puede permitirnos decir que esta situación describe la indignación prototípica. En la última situación es donde más "obida" aparece (el 33%) junto con ponerse triste (otro 33%). En esta situación los españoles también prefieren contestar con la respuesta "triste" (un 35% de los casos), frente al 20% de enfadado.  
    Las respuestas de los rusos que han contestado en español, en general, se asimilan mucho más al grupo ruso. Cuatro de las cinco personas encuestadas han utilizado la palabra "ofenderse", que es el lexema más parecido al concepto ruso "obida", dos personas han nombrado "rencor". Ninguna de estas respuestas se observa en el grupo español.

    De esta manera podríamos decir que la "obida" prototípica está relacionada con la falta de atención hacia la persona afectada.
  2. Los españoles han nombrado "ponerse a llorar" en todas las situaciones (menos en la segunda y la quinta). Para los rusos mayores, llorar sólo es posible en la cuarta (los niños también se ponen a llorar en la primera). Parece que esto demuestra que llorar es un escenario considerado tabú en la cultura rusa.
  3. Se ha demostrado también el vínculo que existe entre ir sin gorro y ponerse malo (más del 85% de las respuestas rusas). Es aún más notable si tenemos en cuenta que ningún español lo establece. En cambio, entre 5 japoneses tres sí contestan con "y se cogió un resfriado", algo parecido pasa con el grupo alemán (2 menciones de 10).
  4. La cultura española demuestra la imperiosa necesidad de recoger, verbo que se encuentra entre las respuestas 26 veces (la tercera, la última y hasta la séptima), y junto con el "ordenar" constituye un 45% de las respuestas a la tercera situación. A ningún ruso/alemán/japonés se le ocurrió recoger en la 8ª situación, y en la tercera lo hacen un 20%. Creemos que esto también es un indicio certero del comportamiento extralingüístico: el nivel de desorden de una típica casa rusa supera con creces el desorden que se permite un español medio.
  5. Entre los japoneses, se ha visto dos veces una respuesta única: "sentir vergüenza" en la 8ª situación, es decir, generan un sentimiento de culpa propia. Sin embargo, a falta de más datos, no podemos generalizarlo. Dos alemanes de diez, a diferencia de los demás encuestados, se ponen a buscar al culpable, uno de ellos hasta se pone a llamar a sus amigos para cortar relaciones con ellos caso de no tener ningún pretexto satisfactorio.
 
 
Este estudio se ha centrado en un estado anímico básico. Es muy posible que, al escoger un estado anímico más periférico, como la ansiedad o la angustia, sea más fácil definir su ámbito prototípico. También es verdad que partíamos del ruso: si intentáramos definir las situaciones prototípicas para la palabra "enfado", el test final probablemente sería distinto.
Sin embargo, hemos visto que el método de análisis basado en completar frases funciona. Si algún día se elaborara un diccionario de situaciones-frases prototípicas para todos los conceptos difíciles de definir, sería, sin duda, de gran ayuda para cualquier alumno de LE.

domingo 11 maio 2008

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